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Así partieron a San Rafael, y en aquel "negocio aerodinámico" los Fiat formaron sus "tandem" de la
siguiente forma: Zuninio con el N°2 se enganchó con Di Nezio con el N°4, y Juárez con el N°3 hizo lo propio con Fernandino N°6.
Los Peugeot en cambio tenían más problemas para esperarse debido a las diferencias en el orden de
partida. La jugada en el equipo Peugeot era mandarlo a Carlos Garro sólo a disputar la punta y forzar la marcha ya que tenía un auto que, en soledad, era capaz de mantenerle el ritmo a las 125 "de a dos".
En el primer paso por el control de Tunuyán, el promedio de Hector Fiorda con Peugeot 504 era de… ¡
192.900 Km/h!!! Era una velocidad asombrosa y espeluznante para un Gran Premio con autos de menos de dos litros. Tan increíble como la velocidad declarada por Carlos Garro después de su salida del camino, cuando comenzó a recuperar "chupado" de Titin Fiorda… ¡205 Km/h!!!
En Uspallata se terminaron los "trencitos" y Carlos Garro le gana la "bajada a la tierra" a Ricardo Zunino
aunque a los dos Kilómetros de allí pierde la ventaja al pinchar una cubierta. Muy pronto, en los 160 Kms. de recta que terminaban en San Juan se forman nuevamente los "tandem". El primero es Zunino con Di Nezio, luego aparecían los 504 de Garro y Fiorda y serraban el show del camino las dos 125 de Fernandino y Juárez. Entre los más chicos, todos los 128 IAVA prepararon sus paragolpes para empujarse unos a otros. Gammerman y Barda, clavaron los dos primeros lugares precediendo a Ruben Daray en el tercer puesto, mientras el R12 de Mario Stillo perdía terreno Km. a Km. y quedaba en un lejano 53° puesto.
Sin embargo, en los primeros Kilómetros de ese último tramo, se notó la merma en la performance de
los Peugeot 504, que fueron superados en plena carrera por el segundo "trencito" de Fiat 125. Contaba Ricardo Zunino al final de la etapa: "Cuando veníamos a fondo tirando juntos la temperatura se fue al mango… si sacaba la trompa para que el motor tomara aire, los Peugeot nos alcanzaban… Hasta que ellos se fueron quedando y pude salir de la succión para tomar aire, en un momento creí que todos los fierros iban a volar por las nubes…
Con sesenta autos se puso en marcha el último esfuerzo del Gran Premio de 1975. Zunino era el líder
sin discusión mientras que Angel Di Nezio ya había logrado consustanciarse con su papel de digno escolta del triunfador, Daray con Gammerman repetían la misma reflexión en la clase chica. |
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El camino que une Santa Rosa (La
Pampa) con San Rafael (Mendoza) con sus 547.1 Kms., no era, precisamente lo que se podía considerar ideal para la apertura de una carrera como el Gran Premio. El recorrido estaba plagado de largas rectas, no tenía ni un solo tramo sinuoso. Para los que habían hecho la ruta las semanas previas a la carrera el tramo era definido como "el tubo supersónico".
Así se abría el XVII Gran Premio de
Turismo Nacional en los primeros días de Noviembre de 1975. Los 150 autos anotados aquel año y sus 300 tripulantes se prepararon para encarar el veloz recorrido que había diagramado el ACA y que según la opinión previa de los participantes tendría los más altos promedios de velocidad registrados para un Gran Premio. |
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La clase B planteaba la hegemonía casi
absoluta de los Fiat 128 contra apenas un 10% de participantes con Renault 12. En la clase mayor, en cambio, Fiat y Peugeot hacían un balance 50%, apareciendo en la lista la participación de un insólito por lo poco habitual, Dodge 1500. |
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Entre los nombres que oficiaban como garantía del espectáculo, figuraban: Daray, Satriano, Rizzutto,
Massey y Macri con Fiat 128 preparación IAVA, en la clase mayor: Zunino, Juárez, Di Nezio, Fernandino y Cocho López con Fiat 125 y Pisandelli, Vallasciani, Garro, Mayorga, Perkins y Gervasoni con Peugeot 504.
En aquel "tubo supersónico" que llegaba a Mendoza entre árboles y acequias, el secreto estaba en
encontrar pareja con quien asociarse para hacer "el trencito" y en la succión aerodinámica lograr una mayor velocidad final. |
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En la Pampa de Achala, Zunino rompe
una pata de la caja de velocidades. -"No podía poner la tercera, y cuando lo conseguía, mi acompañante sostenía la palanca, pero en cuanto agarrábamos un pozo se saltaba el cambio… Di Nezio me aguantó de atrás aunque hubiese podido pasarme". Y Esteban Fernandino rompió las torretas de la suspensión. -"El auto era una vela. No lo podía tener derecho de ninguna manera y en las curvas me iba encima del publico"-
Finalmente, Ricardo Zunino vivía al entrar
en Villa Carlos Paz, su segundo triunfo en un Gran Premio. Los Fiat 125 habían |
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Gran Premio 1975 "el último round"
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demostrado claramente su superioridad frente a los 504. Y en la clase menor el 128 de Daray ganaba
en buena ley por 7m sobre Gammerman. "El último round" lo había ganado Fiat por knock-out. |